Inicia el último día del año... es
increíble que al hacer el recuento de lo experimentado, vivido y hecho este año
pueda decir WOW! Estoy viva y tengo la fortuna de seguir formando parte de este
plano terrenal… A pesar de haber sido un año lleno de
cosas complejas y aprendizajes (aun así nadie quería celebrar y todos estaban en su mundo sin compartir)fuertes puedo asegurar que he comprendido la
importancia de cambiar ciertos hábitos que lo único que dejan es daño a largo
plazo.
...Han pasado 42 minutos desde que inicio el año 2015, desconozco en que momento se perdió mas que
la unión familiar la alegría de festejar todos juntos, de saborear que se termino
un año y que podemos iniciar otro apoyándonos unos con otros… tengo una inmensa
necesidad de llorar y dejar que las lagrimas salgan fluidamente hasta que mi
cuerpo no pueda mas y pensar que de agotamiento podrá descansar mi alma;
tontamente pienso que eso es posible.
Quien no conozca mi historia pensará que soy una melodramática o
que de plano me estoy tirando en la lona, quienes verdaderamente me conoce
sabrá que jamás me había sentido tan triste puesto que esta tristeza va de
prácticamente ¾ de año… las experiencias difíciles a las cuales me he tenido
que enfrentar de salud, han hecho que me sienta agradecida con la vida por la
segunda oportunidad de vivir y de replantear lo que quiero hacer por el resto
de lo que se me permita estar en este plano terrenal; no significa que no
estuviera agradecida, pero si distraída de mi persona y lo valiosa que debo ser
hacia conmigo misma…
Me he dado cuenta que por salud requiero mi espacio, mis tiempos,
mis cosas, mi ritmo pero sobretodo mi propio amor, no puedo negar que me es aun
doloroso ver que la vida pasa y no logro encontrar mi lugar y sentirme yo… hay
espacios en los que me siento segura, tranquila y que puedo ser yo misma (como
dando clase, desarrollando proyectos, aprendiendo algo nuevo de forma autodidacta)
en el resto de los espacios no puedo ser yo, difícilmente puedo expresar mi
sentir y debo ser la fuerza de todos, similar a la frase de película “gorditos
y bonitos”; sonaría irónico ante esas flamantes personalidad pensar que una
pizca mínima de mi persona puede ser “normal”.
Aprendí que las conductas de ser intolerante las adquirí en mi
contexto sociofamiliar, que de alguna manera maravillosa he logrado sortear el
no aplicar dichas conductas lejos del seno familiar lo que me ha dado la
oportunidad de ser y hacer lo que en su momento me hubiese gustado que fueran e
hicieran conmigo a determinada edad (de niña principalmente) reconozco que no
ha sido una tarea fácil pero no es imposible ya que era una meta que tenia
prevista desde hace mas de 16 años, no se si logré tener la dicha de cumplir
otras metas que distan mucho de lo laboral y profesional; las veo tan lejanas
que son casi inalcanzables (se que sueno muy pesimista no es la intención es
solo mi sentir).
Descubrí que las palabras dichas en momentos inapropiados pueden
herirme infinitamente y profundamente, hubo quien en su momento me mencionó que
uno debe perdonar pareciera que sinónimo de perdonar es olvidar y quedarse para
que lo lastimen… cuando lo único que necesitaba en ese momento era que me
escucharan y no que juzgaran, lo cual es común porque es lo que se nos enseña a
hacer… a juzgar y no escuchar y porque a su vez creemos conocer a las personas
pero en realidad ni tenemos la mínima idea de quienes son…
Por mas que intente esconder mis emociones y mi corazón hacerlo de
roca la única engañada aquí soy yo, lo que implica que sea mas mi tristeza
porque se que soy puro amor y cariño a los demás esperando en algún momento
cosechar eso que sembré pero no sucede a menudo; dejando en mi sentir soledad.
Hoy solo me agradaría tener con quien poder desahogarme, compartir
mi sentir, que me abrazara y me dijera que todo va a estar mejor… es un
aprendizaje de fortaleza, paciencia para que en unos días se me de alta médica
y reencuentre mi fe perdida…
Volver a creer...
